Desde que retomé el dibujo y la pintura, he notado un cambio que no esperaba. La creatividad ya no aparece solo cuando me siento a trabajar en mi mesa. Poco a poco ha empezado a acompañarme también en la vida diaria. Hoy miro mi entorno con otros ojos. Los colores, las formas y las texturas llaman mi atención con más facilidad, y muchas veces una idea nace durante un paseo, mientras observo una flor o la forma en que cambia la luz a lo largo del día. La naturaleza sigue siendo mi mayor fuente de inspiración. Su presencia se ha ido colando también en mi casa: en los manteles que elijo, en las plantas de mi balcón y en los pequeños detalles con los que disfruto rodearme. Cada paseo con mi perro se convierte en una oportunidad para descubrir algo nuevo. Es como si crear hubiera cambiado mi manera de mirar. No porque el mundo sea diferente, sino porque ahora lo observo con más curiosidad y más atención. Y esa forma de mirar sigue alimentando, una y otra vez, mi deseo de crear. Work i...